La digitalización también puede aplicarse a los espacios de trabajo para conocer mejor cómo funcionan, detectar oportunidades de mejora y disponer de información útil para su gestión.

En Emesa hemos desplegado Bullsens en sus cuatro sedes como parte de un proyecto piloto de monitorización inteligente de sus instalaciones, creando una infraestructura capaz de centralizar información procedente de distintos puntos y sistemas desde una única plataforma.

Este primer despliegue permite validar sobre el terreno las posibilidades que ofrece la sensorización de los espacios, identificar nuevos casos de uso y sentar las bases para seguir avanzando hacia una gestión cada vez más eficiente y basada en datos.

 

 

Una visión completa de cada sede

La instalación incorpora diferentes tipos de sensores y dispositivos para monitorizar variables relacionadas con:

• Ambiente, para conocer las condiciones de los espacios.

• Electricidad, permitiendo realizar un seguimiento del consumo energético.

• Puertas y ventanas, para conocer su estado y comportamiento.

• Sistemas de visión, integrados dentro de la monitorización de las instalaciones.

• Gateways, encargados de conectar los distintos dispositivos y transmitir la información a Bullsens.

De esta forma, Emesa puede disponer de datos centralizados y actualizados de sus cuatro ubicaciones, obteniendo una visión global del funcionamiento de sus instalaciones y generando información que puede ayudar a detectar patrones, identificar anomalías y tomar decisiones con mayor conocimiento.

 

 

Cuatro sedes, una única plataforma

Uno de los principales valores de Bullsens es precisamente su capacidad para adaptarse a instalaciones distribuidas.

En lugar de gestionar cada sede de forma independiente, la información puede consultarse desde un mismo entorno, facilitando el seguimiento y la comparación entre ubicaciones, así como la detección de posibles desviaciones o comportamientos anómalos.

Este enfoque abre la puerta a beneficios como una mayor visibilidad sobre el funcionamiento de los espacios, un mejor control de los consumos, una detección más rápida de incidencias y una gestión más eficiente de las instalaciones.

Además, al tratarse de un proyecto piloto desplegado en entornos reales, los datos obtenidos permitirán evaluar qué indicadores aportan mayor valor, descubrir nuevas necesidades y definir futuras evoluciones de la solución.

Sensorizar es el primer paso. El verdadero valor está en convertir todos esos datos en información útil para entender mejor los espacios, anticiparse a posibles problemas y tomar mejores decisiones de gestión.

 

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